Aprendizajes interiores TIP

Algunas reflexiones sobre lo que cambió en el diseño en los últimos años.

ELENA TALAVERA Interiorista, escritora, fotógrafa y fundadora del Estudio Elena Talavera IG: @elenatalaverastudio

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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VANIGRAMA

Nunca como en esta época pasamos tanto tiempo en nuestras casas. El encierro de la pandemia nos permitió darnos cuenta de cosas que no habíamos visto antes: reconocimos los espacios, muebles y accesorios que son ideales, y notamos lo que de plano no funciona. Quiero abrir este nuevo ciclo con esta reflexión porque me parece que las lecciones aprendidas serán básicas para trabajar en nuestros ambientes y adecuarlos a nuestras necesidades. 1. La importancia de la comodidad. Luego de pasar día tras día en esa silla incomodísima o de ver ese cuadro que nunca fue tu favorito, seguro te diste cuenta de lo importante que es apapacharte y hacer que cada detalle brinde bienestar a todos tus sentidos: ¡que te ponga de buenas, pues! Uno de los cambios que noté es la renovada preferencia por mobiliario sin esquinas. Lo curvo y lo suave cobraron relevancia; como nunca, volvimos a las mesas redondas y ovaladas, así como a los muebles semicirculares y circulares. 2. Ser más flexibles. Nuestras casas no son cubos inamovibles que nunca pueden cambiar de función: un día teníamos un comedor y, al siguiente, una oficina o un aula escolar. Adaptar los lugares a nuestras necesidades del momento fue una de las enseñanzas principales. Durante años, la arquitectura abrió y conectó los espacios, pero en la pandemia, la privacidad se volvió indispensable; creo que las siguientes propuestas vendrán con puertas corredizas que nos faciliten integrar o independizar ciertas áreas. Lo mismo ocurre con el sonido: seguramente ahora sabes qué espacio de tu casa es el más silencioso y dónde te urgen estrategias para aminorar el ruido de la calle, de la licuadora, la aspiradora o los ladridos del perro. 3. El valor de lo hecho a mano. Por otro lado, volvimos a conectarnos con nuestros orígenes culturales a través de colores, texturas, formas, arte y, sobre todo, artesanías. 4. Amor a los interiores y pasión por los exteriores. Claro que nos esforzamos por conseguir todo el bienestar en nuestros interiores; pero como añorábamos el exterior, nos agarramos de donde pudimos. Quienes tienen balcones, terrazas o jardines se dieron a la tarea de acondicionarlos para pasar más tiempo en ellos, y quienes no cuentan con un espacio así, procuraron usar “los verdes” (colores, plantas, etc.) para generar sensaciones de libertad y exterior.

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