Piensa en Inglaterra

LOS ESPUMOSOS INGLESES SE CONSIDERAN DE LOS MEJORES DEL MUNDO Y SUS VINOS TAMBIÉN ESTÁN EN ASCENSO. POR FIONA BECKETT

2022-12-12T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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LA BEBIDA DEL MES

Cuando empecé a escribir sobre vino, a principios de la década de 1990, la industria vinícola inglesa era casi una broma. Los vinos estaban basados en variedades desconocidas de uvas híbridas como seyval blanc y reichensteiner. Sin embargo, descubrir que el suelo calcáreo del sur de Inglaterra era muy similar al de la región de Champaña –perfecto para producir vino espumoso– cambió las reglas del juego. Pioneras como Nyetimber y Ridgeview, en Sussex, y Gusbourne, en Kent, plantaron con éxito las variedades clásicas de la uva de Champaña: chardonnay, pinot noir y pinot meunier. Hoy día, más de dos tercios de los vinos ingleses –producidos por unas 500 bodegas– son espumosos, aunque hay un número creciente de vinos de gran calidad, entre los que se encuentran algunos chardonnays y pinot noirs magníficos que te costaría distinguir de entre los mejores borgoñas. Entonces, ¿cómo se produce una transformación tan importante en un periodo más o menos corto? En Inglaterra se hace vino desde la época de los romanos, como documenta Nina Caplan en The Wandering Vine, pero también hay otros factores. Uno de ellos es el cambio climático: aunque es un desastre a la larga, ha beneficiado a corto plazo a la industria, ya que las uvas prosperan a medida que las temperaturas aumentan. “En la primera década del siglo solo tuvimos dos cosechas: 2003 y 2009 –dice Charlie Holland, de Gusbourne–. En la última década han habido seis”. También se sabe más sobre dónde plantar uvas. Kent y Sussex se consideran ideales para el espumoso; Essex, más seco y cálido, ofrece un entorno óptimo. La uva también se cultiva con éxito en Devon, Cornualles, Gloucestershire y Leicestershire, pero la mayor parte de la producción de vino (61.5%) está en el sureste. “El valle de Crouch tiene una precipitación media mensual de entre 44 y 49 milímetros, frente a los 72 a 87 de Devon y Cornualles”, explica el enólogo Liam Idzikowski, quien lanzó algunos vinos estupendos con la etiqueta Danbury, bodega que le ayudó a producir el Adnams Bacchus que se presenta más adelante. Los viticultores también tienen más experiencia y están más dispuestos a experimentar que hace una década. “Antes dependíamos de los consultores de Champaña –comenta Charlie–. Todos seguían la misma receta”. Ahora hay una plétora de estilos. El inconveniente es que suelen ser caros. Incluso teniendo en cuenta el calentamiento global, Inglaterra sigue con un clima marginal para el cultivo de la uva. “Hubo un tiempo en que pensé en mudarme a un país más cálido –agrega Charlie–. Ahora no. Esta es una de las regiones vitivinícolas más apasionantes del mundo”.

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