Edward O. Wilson: rendido a las hormigas

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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MUNDO ANIMAL

Cuando preguntaban a Edward O. Wilson cómo surgió su interés por las hormigas, el mirmecólogo más reputado del último siglo siempre suspiraba antes de relatar sus primeros años de vida. Nacido en 1929 en Birmingham (Alabama, EUA) en el seno de la familia de un auditor financiero, el clan se veía obligado a cambiar de residencia cada pocos años para seguir los sucesivos destinos laborales del progenitor. Esto le llevó a vivir en su adolescencia hasta en 16 pueblos distintos. Con tanta mudanza era incapaz de trabar amistades duraderas con otros menores como él, así que suplió aquella carencia volcando sus ojos hacia la naturaleza. Su dormitorio estaba repleto de guías de campo de las plantas y los animales de Estados Unidos. “Pasé una buena parte de los veranos yendo de un sitio a otro en mi bici, buscando retazos de medio ambiente salvaje que hubieran sobrevivido”, comparte el científico en Historias del mundo de las hormigas, donde habla de los insectos que ha estado estudiando durante 80 años y, sobre todo, relata la relación personal y casi afectiva que llegó a mantener con ellos, desde los días en que empezó a observarlos cuando aún iba al instituto, hasta los 30 ensayos que terminó escribiendo sobre su comportamiento. En el camino, Wilson fue profesor y conservador en la Universidad de Harvard y acabó siendo el biólogo más respetado de su generación, así como la mayor autoridad mundial en materia de hormigas. Dice que se fijó en ellas tras interesarse inicialmente por las mariposas, porque, a pesar de su familiar presencia, habían sido poco estudiadas y su complejo sistema de organización social estaba lleno de zonas oscuras pendientes de ser aclaradas. Y ahí estaba él para cumplir esa misión. Ciego del ojo derecho desde los siete años debido a un accidente de pesca, aquella minusvalía no le impidió revelar secretos de las hormigas que ningún otro científico había identificado. Su estudio del funcionamiento de estos insectos le llevó a exponer su teoría de la sociobiología, en la que identifica el instinto altruista que rige en muchas colonias de seres vivos como una expresión de la selección natural, ya que ese gregarismo beneficia a los genes de cada uno de los individuos que forman parte del grupo. Sus investigaciones le hicieron acreedor de 150 premios y condecoraciones mundiales, así como dos premios Pulitzer y la Medalla Nacional a la Ciencia de Estados Unidos.

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