Guardián del océano

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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CIENCIA

Ahora toca sumergirse bajo el agua, en específico a 19 metros de profundidad. Allí, a nueve kilómetros de Cayo Largo, Florida, en el Santuario Marino Nacional Florida Keys, se ubica la Base Aquarius Reef, un hábitat submarino situado al lado del arrecife de coral profundo Conch Reef donde se estudian y preservan los ecosistemas marinos. El Aquarius Reef es uno de los tres complejos de este tipo dedicados a la ciencia y la formación, y también es la única estación de investigación submarina del mundo. Hasta 2012 fue propiedad de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), operado por la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, y desde 2013 pertenece a la Universidad Internacional de Florida (FIU) como parte de la FIU Marine Education and Research Initiative. El complejo posee un laboratorio submarino, una plataforma de observación del océano y una estación de trabajo en tierra. El espacio interior del laboratorio equivale al de un apartamento medio de unos 13x6x5 metros y puede albergar a los investigadores durante un tiempo máximo de 10 días, momento en el que la presión podría causarles la muerte. Tiene espacio para seis literas, una ducha y un inodoro, así como pequeñas comodidades como un microondas y agua caliente. De acuerdo, no es una suite del Ritz, pero considerando que está a más de 15 metros de profundidad, hay que admitir que no está tan mal. Su existencia comenzó en 1993 con el objetivo de monitorizar el entorno, los arrecifes de coral y los peces para comprender cómo les afectan tanto el cambio climático como la actividad humana. También se recogen y estudian nutrientes y otros recursos que las olas llevan hasta los arrecifes. Su gran logro científico fue encontrar vínculos entre las causas y la distribución de la enfermedad conocida como “banda negra” que puede desintegrar el coral. En el Aquarius se han formado estudiantes, astronautas y buzos de la Armada estadounidense, y en sus instalaciones se realizan investigaciones, estudios y experimentos las 24 horas del día, aunque varios de sus proyectos se vieron frustrados en diferentes momentos, primero por la acción del huracán Gordon en 1994; luego por el huracán George (1998), que estuvo a punto de destruir el laboratorio; en 2005 por el huracán Rita y en 2017 por los daños causados por el huracán Irma. Y es que su localización es sin duda extrema y está sometida a los caprichos del clima. Desde 2001 la NASA emplea las instalaciones en el marco de su programa NEEMO, acrónimo de NASA Extreme Environment Mission Operations, enviando astronautas, ingenieros y científicos a vivir durante un tiempo bajo el agua, con un plazo máximo de tres semanas, como forma de entrenamiento para futuras misiones de exploración espacial, pues el Aquarius y su entorno proporcionan un sistema análogo muy similar —por presión y condiciones extremas— al del espacio. Los miembros de la tripulación son conocidos como “acuanautas” porque desarrollan su trabajo a grandes profundidades, soportando fuertes presiones durante un periodo igual o superior a 24 horas antes de subir a la superficie; también realizan EVA —actividades extravehiculares— en el entorno marino.

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