Un latido de hace millones de años

Fuente: U. de Curtin

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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Lo que ves en la foto al final de esta columna no es una piedra, sino el corazón más viejo encontrado: latió hace unos 380 millones de años al interior de un artrodiro (Arthrodira), un primitivo pez con mandíbula similar a los tiburones que habitó en la formación Gogo, otrora un gran arrecife en Australia. Rara vez los tejidos blandos llegan a preservarse, y menos aún en tres dimensiones; sin embargo, en esta ocasión no sólo se halló el corazón mineralizado, también el estómago, los intestinos y el hígado. “La mayoría de los casos de preservación de tejidos blandos se encuentran en fósiles aplanados, donde la anatomía blanda es poco más que una mancha en la roca”, explica Per Ahlberg de la Universidad de Uppsala (Suecia) y coautor del estudio; de ahí lo excepcional del hallazgo. Para reconstruir estructuras tridimensionales de estos tejidos aún incrustrados en la piedra caliza sin dañarlos, se usaron modernas técnicas que incluyen haces de neutrones y rayos X de sincrotrón. Para la líder del estudio, Kate Trinajstic, de la Escuela de Ciencias Moleculares y de la Vida de la Universidad de Curtin y el Museo de Australia Occidental, el descubrimiento de estos órganos permite entender el verdadero ritmo de la evolución: “A menudo se piensa en la evolución como una serie de pequeños pasos, pero estos antiguos fósiles sugieren que hubo un salto mayor entre los vertebrados sin mandíbula y con mandíbula. Estos peces literalmente tienen el corazón en la boca y debajo de las branquias, al igual que los tiburones de hoy”. Este nuevo descubrimiento, junto con hallazgos previos de músculos y embriones, convierte a los artrodiros de Gogo en los vertebrados de tallo con mandíbula mejor comprendidos, y da luz sobre cómo fue la transición evolutiva a los mamíferos.

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