JOSÉ LUNA MUÑOZ: CREADOR DEL BANCO DE CEREBROS

Por Guillermo Cárdenas Guzmán Más información sobre el Biobanco Nacional de Demencias: https://www.facebook.com/ Biobanconacionaldedemencias

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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El doctor José Luna Muñoz habla sobre el banco de cerebros que desarrolló. Para José Luna Muñoz, el interés por estudiar las bases neurofisiológicas de las enfermedades neurodegenerativas tiene una doble motivación: además de haber trabajado al lado del científico fundador del primer Banco Nacional de Cerebros en México, el yucateco José Raúl Mena López, su propio padre, Miguel Luna, falleció en 2021 sin un diagnóstico preciso sobre si padecía algún tipo de demencia. “Mi padre no tenía alteraciones de juicio, conducta ni memoria, pero sí un factor de riesgo muy importante: la insuficiencia renal crónica”, recuerda Luna Muñoz. Esta experiencia lo conmovió porque precisamente una de sus principales líneas de investigación es la búsqueda de factores de riesgo asociados con la progresión de estos trastornos, sobre todo el alzhéimer. A la fecha, no hay tratamientos ni fármacos que detengan la progresión de estas enfermedades; además, la población de la tercera edad en México y otros países latinoamericanos está aumentando, y es en esa etapa donde existe mayor riesgo de padecerlas. “Por eso es muy importante desarrollar este trabajo”, señala el científico mexicano, posdoctorado por la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional y fundador y director del Biobanco Nacional de Demencias de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán (UNAM), que comenzó a operar en 2020. Su objetivo es apoyar la investigación e impulsar el desarrollo de métodos de diagnóstico certeros y no invasivos para esta clase de patologías. El Biobanco resguarda 20 encéfalos y 400 fragmentos cerebrales obtenidos post mortem, además de líquido cefalorraquídeo, saliva y sangre. Proceden de personas con y sin afecciones neurológicas, lo que permite comparar el procesamiento molecular de las proteínas en dichos trastornos para buscar biomarcadores específicos. En este Biobanco se estudian, entre otras cosas, el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y uno de sus retos inmediatos es convertirlo en una unidad para el diagnóstico temprano de tales padecimientos. –¿Cómo surgió tu interés por estudiar estas enfermedades? –Comencé como auxiliar del doctor Raúl Mena, y gracias a él me involucré en el estudio de los cerebros. Además, veía la angustia, el dolor y la impotencia de los familiares de pacientes que peregrinaban en busca de un especialista que pudiera darles una luz ante la incógnita de no saber si padecían alguno de estos males. –¿Qué reacciones experimentas al manipular los tejidos y encéfalos? –Ante todo, un gran respeto. Por otro lado, una gran admiración hacia los familiares que aceptan la donación para hacer el diagnóstico. Esto lo viví en carne propia, pues cuando mi mamá aún estaba con su pena junto al cuerpo de mi papá, que había fallecido, me dijo: "Haz todos los preparativos porque quiero donar el cerebro (al Biobanco) para que investigues qué pasó". Mi papá me enseñó mucho en vida, y sigo aprendiendo de él después de su muerte. Esta experiencia personal la veo en cada uno de los casos que estudio. –¿A qué tipo de inconvenientes se enfrentan para desempeñar esta labor? –El principal obstáculo es de tipo económico, ya que mantener los órganos y tejidos, así como los reactivos para hacer el diagnóstico, son costosos. Otro es la idiosincrasia de la población en México y América Latina, pues por lo general se considera que cuando una persona fallece, su cuerpo debe quedar íntegro. Aun así, en los últimos años hemos logrado crear conciencia acerca de los beneficios de la donación del cuerpo para fines de investigación. –¿Cuáles son los retos que ahora se proponen superar? –Queremos transformar el Biobanco Nacional de Demencias en una unidad para el diagnóstico temprano, en vida, de pacientes afectados por estas enfermedades. En la región sólo cinco naciones tienen bancos de cerebros: uno de ellos está en México, el resto se encuentra en Colombia, República Dominicana, Brasil y Argentina. Estamos impulsando la formación de una Red Latinoamericana de Biobancos, a la que recientemente se ha sumado también Perú. Esta colaboración internacional nos permitirá obtener más recursos y avanzar en el camino de conocer más sobre este órgano.

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