Laboratorios fuera de serie

Trabajar bajo condiciones climáticas adversas, manipulando productos de alta peligrosidad, con riesgo de radiación o expuestos a elementos letales: eso es lo que hacen quienes laboran en estos sitios.

Por Óscar Herradón

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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SUMARIO

Los sitios donde trabajan los científicos no son nada aburridos. Visitamos los laboratorios más increíbles y extremos del mundo. Laboratorios Trabajar bajo condiciones climáticas adversas, manipulando productos de alta peligrosidad, con riesgo de radiación o expuestos a elementos letales: eso es lo que hacen quienes laboran en estos sitios. Es imposible imaginar la ciencia sin laboratorios. El término, que viene del latín laboratorium (labor, cuyo significado es esfuerzo o trabajo), ya era común durante el medievo, pero fue a finales del siglo XVI que comenzó a tener el significado actual, como un sitio provisto de aparatos y materiales donde se desarrollan experimentos, análisis y mediciones, entre otros. En aquellos años eran los alquimistas y boticarios quienes hacían uso de tales áreas a fin de explorar los fenómenos y procesos de la naturaleza a través de sus instrumentos. Sin embargo, en su gran mayoría se trataba de empeños personales, como ejemplifica el laboratorio de alquimia del conde Wolfgang de Hohenlohe-weikersheim (1546-1610), construido para su uso privado en su castillo de Weikersheim, Alemania. No obstante, incluso en aquella temprana época, la importancia de estos centros como puntos para realizar descubrimientos para el bien común comenzaba a ser apreciada. De ahí la creación del laboratorio de Uraniborg, o Castillo de Urania en sueco, uno de los primeros laboratorios formales registrados de la historia. Diseñado por el astrónomo danés Tycho Brahe (1546-1601) y financiado por el rey Federico II de Dinamarca, el edificio, similar a un castillo, se ubicaba en la isla de Ven, en Öresund, y contenía equipos astrónomicos, de medición para meteorología, mapas y un área con instrumental para alquimia. Ahí llegaron a trabajar de manera simultánea decenas de eruditos, algunos fijos y otros como invitados, logrando, en los años que duró activo, varios avances en las tres disciplinas, aunque fue destruido tras la muerte de Brahe. En su breve existencia, Uraniborg vislumbró el futuro de la ciencia: centros de investigación equipados con lo último en tecnología y solventados por entes gubernamentales (o institutos) con los suficientes recursos, donde en conjunto, los científicos buscan descifrar el Universo. El trabajo realizado dentro de estos enclaves ha llevado los límites del conocimiento a horizontes cada vez más lejanos. En estas páginas realizamos un inquietante recorrido por los más sorprendentes laboratorios, muchos desconocidos por el gran público, donde se desarrollan los experimentos más importantes de las últimas décadas, algunos de ellos, decisivos para nuestra supervivencia como especie.

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