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Muy Interesante (México) - 2021-07-01

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ENTRE LETRAS, DEPRESIONES Y TUITS

Inspiración

Por Avril Carranza Kuster

El escritor Mauricio Montiel nos cuenta cómo su nuevo libro nació en Twitter y cuáles son sus cosas favoritas. Este mes platicamos con el escritor tapatío Mauricio Montiel, que en los últimos años encontró en las redes sociales un espacio ideal para el desarrollo de su obra, como su más reciente libro que nació a partir de unos hilos de Twitter. ¿Cómo empezaste a escribir? Comencé a escribir cuando tenía nueve años. Claro que no lo hacía de manera profesional, sino como una imitación de los autores que en ese momento me gustaban. Inicié leyendo novela policiaca, específicamente a la gran escritora británica Agatha Christie porque mi madre era una devota lectora de ella […] Desde niño fui un lector voraz y esas lecturas fueron haciendo un sedimento que poco a poco me fue impulsando a escribir, porque es increíble crear mundos; generar algo donde no había nada. ¿Qué te gusta más de escribir? Es un oficio que se vuelve cada vez más pesado conforme pasan los años, porque tienes una mayor responsabilidad con la escritura. Cuando comienzas puedes permitirte muchas cosas, tienes los rudimentos, y el tiempo lo que te va dando es una mayor finura, pero con ello una mayor responsabilidad. También tienes más libros y textos, y por lo menos yo tengo el temor de repetirme; se vuelve complicado. Es una idea muy romántica, pero se dice que para escribir sólo necesitas un lápiz y un papel, aunque la realidad es que para sentarte tuvieron que haber pasado muchas cosas, haber vivido, haber visto mucho arte, películas y leído una cantidad brutal de libros. ¿Cuál ha sido tu mayor reto literario? Un perro rabioso: noticias desde la depresión, que acaba de aparecer en México y España. Es un libro difícil porque es completamente autobiográfico. Nunca había volteado el telescopio hacia dentro y, como el subtítulo indica, es un texto que escribí cuando tuve un segundo brote depresivo. Mientras pasaba por eso en 2018 empecé a hacer un diario de la depresión en Twitter. Como sabes, es una red llena de trolls, donde te dicen muchas cosas. Cuando decidí hacer este proyecto entré con pies de plomo y pensé: “Al primer momento en que aparezca un insulto, dejo de escribir y borro todo”. Pero pasó lo contrario, muchos lectores me empezaron a seguir y estaban a la par de mi narración y en saber más sobre esta enfermedad. Muchos lectores me preguntaban qué tanto había de ficción y yo les contestaba que me habría encantado que hubiera algo de ficción. ¿Qué te llevó a traducir y editar? Salvo que seas un autor conocido y comercial, uno no vive de sus libros. Hay que hacer muchas otras cosas. Algo que agradezco es que esas cosas que he hecho siempre han estado vinculadas a la cultura, y específicamente a la literatura. Por mucho tiempo he sido editor de suplementos y revistas culturales, y editor de libros en el Fondo de Cultura Económica. La edición me apasiona, y recuerdo que era un trabajo que me encantaba. A la traducción llegué de manera muy natural. Desde niño aprendí inglés y recuerdo que además de tomar clases particulares quise aprender por mi propia cuenta, por lo que tomé un diccionario inglés-español y me puse a leerlo. ¿Cuál crees que es la mejor forma de motivar a los jóvenes para escribir? Me lo han preguntado lectores en Instagram, sobre todo jóvenes y padres de familia. Creo que con las redes sociales pueden involucrarse más en la escritura usándolas de manera creativa. Está bien la selfie o fotografiar la comida, pero hay que echarle mucha más imaginación a eso: si tienes una imagen de un atardecer, no sólo ponerle “atardeciendo en Acapulco”, y mejor contar algo sobre esa instantánea. Otra manera, y de la cual no se pueden salvar, es leyendo más. Si quieres escribir, tienes que leer muchísimo más de lo que escribes.

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