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Muy Interesante (México) - 2021-06-01

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TIROS POR LA CONSERVACIÓN

CURIOSIDAD INSPIRACIÓN

Cristina Mittermeier es bióloga marina y fotógrafa cuyas capturas de los lugares y comunidades más remotos han dado la vuelta al mundo y aparecido en los medios de difusión científica más importantes. En sus instantáneas cuenta historias que despiertan nuestra sensibilidad hacia el maravilloso planeta en el que vivimos y los peligros que lo acechan. ¿Cómo fue tu infancia? Nací en la Ciudad de México, pero en 1979 nos fuimos a vivir a Cuernavaca. Mis papás son de provincia y ya no querían vivir en la ciudad. Tuve una infancia superrural en las afueras de Cuernavaca, camino a Tepoztlán, que son territorios que le pertenecen a la comunidad de Ocotepec; entonces crecí con vacas y gallinas y fui a la escuela con niños indígenas. Tuve una infancia hermosa. ¿Cómo nació tu amor por el mar? Porque leía mucho a Emilio Salgari y los libros de Jacques Cousteau. Hice la prepa en el Tecnológico de Monterrey en Cuernavaca y luego fui a estudiar ingeniería bioquímica al de Guaymas. Esa carrera ya no existe, pero estaba dividida en tres ramas (…): la que yo estudié se llamaba explotación de recursos marinos. En aquellos años, en México pensábamos que el mar iba a ser una gran solución para la economía y para alimentar a la población, y la carrera estaba enfocada en cómo sacar más del mar y cómo hacer la industria más eficiente. No me tomó ni un año y medio o dos para darme cuenta de que no sólo era poco sostenible, sino una manera muy miope de pensar en los recursos que tenemos. Treinta años después seguimos haciendo lo mismo, la industria pesquera en México no ha cambiado para nada, pero ya se acabaron los recursos que nos hacían tan ricos. Cuando me recibí no quería trabajar en pesquerías y decidí irme a laborar en conservación. ¿Cómo fue que te adentraste en la fotografía? Primero entré a Conservación Internacional en México. Teníamos una oficina compartida con Patricio Robles Gil, un fotógrafo mexicano muy visionario que se dedica a la conservación y que tenía una asociación con Cemex, con quienes comenzó a hacer una serie de libros, y empecé a ayudarle a traducir y escribir pies de foto y textos. Él fue el primero que me enseñó fotografía casi, casi por accidente: yo pensaba que con simplemente exponer datos científicos al público iba a ser suficiente para alertarnos sobre el terrible peligro al que nos enfrentábamos, pero me di cuenta de que la mayoría de la gente no está preparada para hablar y entender datos científicos, así que rechazamos las cosas cuando nos sentimos torpes o incompetentes al respecto. Entonces me di cuenta de que la fotografía es una forma mucho más democrática y bastante accesible para tener esta conversación con el público en general. ¿Cuál es el reto más grande al que nos enfrentamos como humanidad? No nos hemos percatado de que cuando hablamos de cambio climático no estamos refiriéndonos a dentro de 100 años: está sucediendo ahora y cada vez se va a poner peor, hasta que no podamos resolverlo. Ese es el reto más grande y todos sentimos que el problema es de alguien más, y que esa otra persona lo solucionará. Una de las cosas que he tratado de hacer es construir comunidad a través de la Liga Internacional de Fotógrafos y ahora por medio de Sea Legacy, una plataforma digital para gente que quiere participar en soluciones con actos de abogacía, firma de peticiones o inversiones para tratar de restaurar arrecifes de coral o manglares. Lo más importante es saber que no estamos solos, que también hay millones de personas interesadas en apoyar.

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