La IMPORTANCIA de llamarse MOLOTOV

Por Déborah Uranga

2022-12-05T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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APERITIVO | RELOJES

Una plática sobre el proceso que vive esta banda que tanto admiramos Más que una banda de rock, para México representa la catarsis de varias generaciones. Con la misma fuerza aborda temas de crítica sociopolítica y situaciones cotidianas. Antes, escucharla te convertía en un rebelde; hoy, despierta la conciencia. En entrevista exclusiva con Esquire, nos habla Paco Ayala sobre el proceso que vive la agrupación. DE ACUERDO A LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, la palabra “molotov” se debe usar “en aposición a los sustantivos cóctel o bomba; designa un tipo de bomba incendiaria de fabricación casera”. Pero en el caso de la banda, Molotov es un nombre propio, escrito con mayúscula y parte de la cultura popular en América Latina. El significado no podría ser más congruente a la esencia del grupo: desde hace más de 25 años es incendiaria y con un impacto masivo. Una voz que da himnos para corear por igual el desahogo del fracaso político que el país arrastra desde hace muchos años, que para burlarse desde el sarcasmo de situaciones cotidianas de camaradería y vida en general. Sus canciones son de alta intensidad y con una fuerza que se traduce sobre el escenario en interpretaciones de rock virtuoso elevado a una alta potencia que sirve de catarsis para ellos y su público. Hoy, la banda está consolidada y más unida que nunca. Con un disco nuevo bajo el brazo −del que ahora solo conocemos dos canciones− se lanza a la (re)conquista del público con una táctica ya conocida: rock con potencia y letras disruptivas, geniales y divertidas. Ni siquiera necesita un pretexto para quedarse en nuestra memoria, porque no solamente no olvida, sino que también nos lo recuerda. DE REGRESO CON LA MEMORIA COLECTIVA Este año, después de ocho años sin novedades musicales, pero sin parar de hacer giras —excepto en pandemia—, presentó “No olvidamos”, el primer sencillo de su séptima producción discográfica. Sí, así como suena: un disco entero con 12 tracks; algo que en estos días se piensa distante y, tal vez, hasta incomprensible. “Desde el momento en el que se perdió el formato físico que contenía la música, para mutar a la era de las plataformas digitales, todo cambió; incluso la forma de hacer música y la calidad para escucharla… la gente ahora está acostumbrada a streamings en baja calidad, sin los valores de producción a la que nosotros estamos acostumbrados a crear”, comparte Juan Francisco Ayala (mejor conocido como Paco), bajista principal y miembro fundador de la banda —a lado de Tito Fuentes, Micky Huidobro y Randy Ebright—, aunque también toca batería, guitarra, canta en coros y, a veces, es la voz principal de algunas canciones, al igual que los demás integrantes. Son una banda de músicos virtuosos y todoterreno. “No olvidamos” es un recorrido de sexenios que va desde Luis Echeverría (finales de los 70) hasta el actual presidente del país y pretende funcionar como recordatorio de la mala memoria de los mexicanos ante un clima sociopolítico de intensidades variables, pero siempre agudas. “Siempre se nos olvida con la siguiente noticia lo que recién ha pasado, y debemos acostumbrarnos a no olvidar este tipo de cosas”, declaró Micky Huidobro cuando se lanzó la canción en abril de este año. Ahora es ese mismo sencillo por el que tienen una nominación a los Latin Grammy, una más de las varias que han tenido a lo largo de su carrera. Pero, para una banda que utiliza su voz de forma contestataria, ¿los premios importan? “Principalmente, ese hecho significa que las canciones que hacemos sí resuenan. El reconocimiento siempre se siente bien, ya sea el de la Academia (Latina de la Grabación) o el del aplauso después de una tocada en el Estado de México, no hace una diferencia para nosotros. El tema de ganar (o no) es algo más mediático; nosotros iremos a la pachanga y a ver con qué regresamos”, aseguró Ayala, y agregó que Molotov no es una banda de premios o likes, sino que enfocan su atención en subirse al escenario y dar conciertos. ¡QUÉ VIVA EL ROCK’N’ROL! Molotov no se distingue por ser políticamente correcta. Muy por el contrario, nunca se ha preocupado por bajar el tono de sus letras, algo que reafirma con el segundo sencillo, “Quiten el trap”, escrita por Micky Huidobro a partir de un video viral que habla de quitar un trapo. Para escribir la letra, Huidobro debió escuchar música de la que siempre había preferido mantenerse al margen, como el reguetón. En su investigación del género, se dio cuenta de que la calidad musical no es relevante para sus intérpretes y que toda la fuerza de una canción se pierde para desviarse en el perreo, videos con autos exorbitantes y la búsqueda de nuevos likes y seguidores. “Es muy difícil decir hacia dónde va la música hoy. Pero, técnicamente, la calidad es muy baja y el compromiso para escribir letras es muy poco. Se habla de todo, pero a la ligera. No hay más propósito que conseguir un like más, ni siquiera piensan en vender boletos para tocar en vivo”, comenta Ayala. Para ellos, estas tendencias actuales solamente reafirman lo que sí quieren seguir haciendo. “Lo que hemos hecho toda la vida: tocar con la misma potencia y hacer buenas canciones con impacto. Es lo que nos mantiene unidos como banda, el hecho de poder salir a dar conciertos y seguir conectando con la gente. Nunca se podrá comparar la experiencia de la música en vivo con cualquier cantidad de likes”, apunta Paco sobre el tema que se ha recibido como una crítica aguda a la música urbana que reina en las listas de popularidad de cualquier servicio de streaming. SON LO QUE QUIEREN SER A pesar de que nunca han dejado de tocar −con o sin disco nuevo− en la vida de Molotov no todo es gira y conciertos; sobre todo, después de los meses en los que el mundo del entretenimiento pausó. “Nos tocó estar, por primera vez, más de un mes en nuestras casas siendo papás, esposos y vivir una cotidianidad que era nueva”, dice Ayala entre risas. A diferencia de su habitual proceso de probar canciones en vivo antes de entrar al estudio de grabación, también hubo que retomar el ritmo de producir un disco nuevo después de ocho años de no hacerlo, algo que no fue sencillo. “Teníamos más de 40 canciones e intentar entender hacia dónde deberíamos ir con este disco estaba muy complicado. Afortunadamente, salió el nombre de Meme (Emmanuel del Real, de Café Tacvba) y él accedió a aventarse la bronca de elegir qué canciones sí entraban, cuáles no, a cuál le cambiábamos qué. Su entrada fue algo muy orgánico, porque se convirtió en uno más de la banda, cantando y tocando con nosotros. Fue una gran experiencia”, explica Paco. Meme del Real comparte su experiencia de trabajo con la banda: “El disco representa quienes son actualmente los integrantes de Molotov, en lo individual y como banda. Siempre han escrito letras de crítica social; el sentido del humor y el juego de palabras bastante hábil que los ha caracterizado están ahí, pero ahora se nota una madurez que se refleja hasta en la forma en la que cantan. Lo que pasa con Molotov es que dice lo que muchos piensan, pero de manera lúdica, energética e inteligente. Nunca ha parado de tocar y ahora pasa por uno de los mejores momentos de su carrera”. Molotov quiso hacer un cambio radical a la zona de confort de grabar en el territorio conocido de Estados Unidos y se fue a Vancouver, Canadá, con la producción de Ross Robinson y Jason Livermore, expertos del sonido distorsionado del nu metal y el hardcore punk, respectivamente. “Entramos armados con material y una perspectiva de sonido, y salimos con canciones que crecieron hacia lugares que no prospectamos y algo mucho más increíble de lo que pensamos”, continúa Paco. Si tuvieran que elegir una palabra para describir todos sus años de carrera, esa sería “adaptación”. “En nuestros veintes no imaginábamos nada, ni teníamos planes más allá de la siguiente tocada en algún bar; improvisábamos las giras y no teníamos idea de cuánto tiempo más duraría. Hoy podemos hacer la reflexión de muchas cosas, incluidas aquellas que nos hubiera gustado nunca haber vivido, pero que también nos hacen esto que somos ahora”, nos dice Paco, aunque, según Randy, una banda es tan buena como su último concierto. Algo que tienen muy claro es que no se arrepienten de nada ni tampoco cambiarían algo; más bien entienden que hay que regresar al propósito básico de solo pasarla bien. En casi 30 años todo ha cambiado —desde dónde tocar hasta cómo hacer música, y la adaptación es el único movimiento posible— pero ellos siguen queriendo lo mismo. Durante casi tres décadas, Molotov continua siendo una de las agrupaciones mexicanas que siguen llevando el rock nacional a las más distintas latitudes. Como parte de su gira EstallaMolotov2022, se presentarán el 3 de diciembre en Los Ángeles y el 17 en Cuautitlán Izcalli. “Lo que no han cambiando son las mismas notas que usamos para usar música, y que eso siga emocionando a quienes nos van a ver es lo que hace que todo valga la pena”. Sin duda, no piensan bajar el volumen, ni la agudeza de sus letras o la carrilla de su humor. Son genuinos, únicos y leales a quienes quieren ser: disruptivos, explosivos y divertidos. ▪

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