El arte de preservar la herencia relojera

POR ALFONSO PARRA Y DIEGO SÁNCHEZ DE TAGLE

2022-12-05T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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APERITIVO | RELOJES

Visitamos en exclusiva la manufactura y la Maison des Métiers d’Art de Cartier, en el valle de La-Chaux-de-Fonds, en Suiza, donde la marca nos abrió sus puertas para conocer cómo mantienen vivas las técnicas que hacen realidad las más impactantes piezas relojeras. LA OPORTUNIDAD ERA PERFECTA: aprovechando nuestro viaje desde México a la feria de relojería Watches and Wonders en Ginebra, surgió la posibilidad de visitar dos de los espacios más especiales de Cartier en la campiña suiza. Con la complicidad de su equipo de Relaciones Públicas, tomamos un helicóptero la mañana siguiente a la finalización del evento. Era la fórmula más rápida y práctica para optimizar el tiempo: en media hora estábamos en ese lugar mágico que soñábamos conocer y donde trabaja un promedio de 1.200 artistas de –aproximadamente– 37 nacionalidades. Allí se reúne la mayor parte de los oficios relacionados con la creación relojera, desde el diseño hasta la producción. Una superficie de 33.000 metros cuadrados donde se realizan cerca de 120 labores: entre muchos otras, el desarrollo y producción de los tradicionales relojes de acero y oro de Cartier, tan emblemáticos para la maison. Allí el equipo de artesanos trabaja con gran dedicación en piezas que se constituyen en obras de arte, tan codiciadas en el mundo. Todo en medio de un bellísimo paisaje dominado por los picos de las montañas del Jura, donde se funden con los pinos y los pastos de los alrededores. La Maison des Métiers d’Art es un laboratorio de vanguardia que abrió en el otoño de 2014, ubicado en una masía del siglo XVII. Un taller de relojería de alta precisión y centro para la conservación de habilidades y artesanías milenarias. La fachada parece la de una bella postal europea, pero en el interior funcionan talleres modernos y vanguardistas con empleados regidos por una mística muy especial. Las artes del fuego, el metal y la composición están representadas en la familia de oficios artísticos que se fomentan, perfeccionados por años, revividos por enfoques novedosos y transmitidos por los maestros artesanos a los aprendices. Uno de los métodos más especiales utilizados por Cartier es el de la granulación, es decir, el uso de pequeñas cuentas de oro para producir un diseño en relieve. Al contar con esferas de diversos tamaños, se puede crear una variedad de efectos en el diseño de una pieza relojera. Una vez montado, el artesano procede a soldar la pieza a una esfera central, exponiéndola al fuego entre 2,000 a 3,000 veces. La primera pieza intervenida con esta técnica fue el Cartier D’art Watch Gold Bead, que tiene como eje la icónica pantera de la casa. Otra de las técnicas utilizadas es la de la filigrana, originaria de Egipto, que fusiona alambres de oro y plata para producir rejillas con un diseño específico. Adaptar el diseño al reducido espacio de la caja de un reloj, sin perder de vista la importancia de los otros materiales, es sin duda un gran reto creativo. La solución fue una herramienta especialmente ideada para amartillar materiales como oro y platino, y así crear alambres muy finos que se adaptaran al espacio disponible. Entre los relojes más impactantes creados con esta técnica está el Cartier D’Art Watch Filigree: tomó más de un mes de trabajo en manos de los artesanos. Destaca el uso del oro flameado. Como su nombre lo indica, implica flamear una pieza de oro para obtener un diseño específico en la cara anterior del reloj. Se requiere un manejo perfecto del fuego y de su temperatura hasta obtener los colores deseados: la llama más caliente produce un tono azulado y la de una temperatura menor produce un tono beige. El Cartier D’Art Watch. Flamed Gold, creado en 2017, utilizó este método con resultados impactantes. Aunque colecciones como Tank y Santos, dos de las más reconocidas, existen desde hace más de un siglo, todas han sido actualizadas gracias a largas sesiones de debate; los equipos intercambian ideas que se reflejan en las piezas finales, para luego causar encanto y sorpresa en las ferias internacionales. Al verlas allí, pocas veces adivinamos la cantidad de procesos que experimenta cada pieza, ni sabemos que los relojes ya completamente ensamblados pasan por pruebas como caídas hasta de impacto y baños de ácido para garantizar su resistencia ante los rigores de la vida de su futuro propietario. Soprende la cantidad de procesos manuales que aún se hacen durante la fabricación de un reloj. Esta visita fue una oportunidad excepcional para conocer los parámetros que preservan los valores inspiradores de Cartier desde sus comienzos: audacia, creatividad y respeto por la tradición junto al espíritu de innovación y atención a cada detalle.

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