Insta-dismorfia

2023-01-01T08:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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BEAUTY LOUNGE

Alexia Inge sabe un par de cosas sobre lo que mueve a las mujeres (y a los hombres) jóvenes. Como cofundadora de Cult Beauty (uno de los emporios de belleza online), ha tomado el pulso a las veinteañeras y treintañeras y las ha encontrado... ansiosas. “Las preguntas sobre el acné de los adultos representan 35% de las consultas sobre el cuidado de la piel y han crecido hasta un punto de verdadera preocupación”, dice la experta. El término de búsqueda que más crece en su página web es: “¿Cuáles son las razones de la caída de pelo en las mujeres?”, me revela, mientras que las ventas en la categoría de tratamientos para el pelo y el cuero cabelludo aumentaron 250% de año en año. Según un estudio reciente de la agencia de estudios de mercado Mintel, los millennials presentan el doble de casos de acné, manchas, alergias y eczemas que el resto de la población. ¿La razón por la que todos nos estamos desmoronando, un poro a la vez? Sí. Lo has adivinado. El estrés. Por supuesto, como la mayoría de nosotros sabe por experiencia, el hecho de estar expuestos las 24 horas del día a grandes preocupaciones por la carrera profesional, el trabajo, el hogar y el mundo que se está yendo a la mi*rda, puede conducir a un cutis pálido y con apariencia cansada. Pero son las formas más insidiosas en que el estrés puede afectar a tu salud (y, por extensión, a tu aspecto) las que causan más problemas. Al menos, eso dice la Dra. Alia Ahmed, de la clínica Eudelo en Londres. Es psicodermatóloga consultora (ejerce en clínicas del NHS de aquella ciudad), y el hecho de que haya aumentado el número de mujeres jóvenes en su sala de espera es, sin duda, un signo de los tiempos. “La implacable presión social y la consciencia general de la ‘imperfección’ son una amenaza para la salud física y emocional de los millennials”, afirma. Una dieta constante de medios de comunicación conocidos por sus representaciones irreales, conduce –asegura– a expectativas elevadas de la vida, el amor, la apariencia física y todo lo demás. “Mis pacientes más jóvenes, muchas veces ni siquiera se dan cuenta de lo abrumados que están. Se han adaptado a un estado de estrés crónico hasta el punto de que les parece ‘normal’, pero su llanto y sus problemas de piel son solo algunas formas en que el cuerpo les dice que no lo es”, evidencia la Dra. Ahmed. Lo que se produce es la tormenta perfecta que está en el corazón de afecciones como el acné y la rosácea, así como las erupciones cutáneas aparentemente aleatorias que hacen que los jóvenes pacientes de Ahmed acudan a ella: “El estrés provoca enfermedades de la piel y las enfermedades de la piel provocan estrés”, apunta. “La ansiedad afecta al sistema inmunitario; provoca reacciones de tipo alérgico y fabrica sustancias químicas que desencadenan la inflamación y alteran la barrera protectora de la piel”. Pero no es solo que un estilo de vida, siempre activo, cambie químicamente nuestro cuerpo. Es la distorsión de la realidad lo que más preocupa a algunos médicos. Por ejemplo, la Dra. Sam Bunting, dermatóloga consultora, afirma que el aumento de pacientes jóvenes con problemas de acné podría tener tanto que ver con un aumento real de los casos (me dice que no tiene “ninguna duda” de que estamos en medio de una epidemia de acné) como con su actitud de tolerancia cero a todo lo que no se parezca a los filtros de su Instauniverso. “Muchos piensan que un cutis impecable con cero imperfecciones es un objetivo realista”, comenta. (Noticia: no lo es.) El Dr. Esho, de las Clínicas Esho de Londres y Newcastle, cuya base de pacientes es predominantemente de entre 25 y 35 años, añade: “He tenido pacientes que afinan sus fotos delante de mí para mostrarme lo que esperan”. La Dra. Bunting admira el conocimiento y la investigación que conlleva la búsqueda de soluciones, pero le preocupa la extrema “observación de los poros” que se produce: una vez que el acné mejora, estos pacientes pasan inmediatamente a la siguiente dolencia cutánea sin detenerse a reconocer sus progresos. Esto, a su vez, puede provocar ansiedad y estrés; entonces... todo el ciclo vuelve a empezar.

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