Publication:

Cosmopolitan (México) - 2021-05-01

Data:

Fantasmas

COSMO POWER

Por KIMBERLY ARMENGOL JENSEN

Yo creo que muchas de nosotras en ocasiones sentimos una superioridad moral sobre ese ex que botamos. Y aún más, a pesar de que lo echamos y no lo amamos, por alguna extraña razón no lo sacamos de nuestra vida, ni salimos de la suya. Sí, creemos que todos los sapos que amamos son minusválidos y no pueden vivir sin nosotras, aunque tengan otra pareja que les funciona o que sigan repitiendo patrones de antes. Creemos que tenemos que ser sus “confidentes”, “amigas” y “tapaderas” de infidelidades más un sinfín de actos grotescos, porque el pobrecito está mal y no ha aprendido o no ha encontrado (aunque ya hayamos pasado de él) el camino a la fidelidad o el compromiso. Entonces me pregunto: “¿no será que él dejó listo el camino para que hiciéramos justo todo esto y dejarnos tal responsabilidad?”. Somos como la madre que siempre –según nosotras– debió haber tenido y la mujer que lo convertirá en la persona que existe en nuestra imaginación posromántica; el ángel bueno que aconseja a un niño diabólico. Amiga, date cuenta. Puedes creer que eres muy superior, evolucionada o como le quieras decir, sin embargo, debemos preguntarnos –como siempre lo hace la bonitilla K–: “¿Cuál es nuestra motivación?”. Debo reconocer que yo misma me he sentido superior a los amores normales y que, sin mí, estos individuos no podrían funcionar, incluso cuando ellos son felices. Una parte de mí se aferra a la idea, existente en cualquier manual de la cursilería barata, de que yo soy la mujer de la vida de algunos de estos tipitos. Pero sé que soy mucho más que ese instinto básico de las mujeres. Así que concluyo que todo esto son diversas aristas de mi ego. Algo que nada tiene que ver con ellos sino con mi superioridad personal (que disfraza en realidad una autoestima lastimada), o algo así. Ese creer que yo marco un antes y un después (en su vida). Cuando sientas que estás en una situación similar comienza con un análisis de lógica. ¿Él pidió tu apoyo, o solo disfruta lo que obtiene de ti? Piensa en cómo puede presumir con su pareja el que no lo has podido superar y te conformas con el papel de una ex en la friend zone. Puede incluso celar a la nueva (ya quedamos que es un tipejo), e inflar su bajo ego y tu necesidad de que no bajes de ese pedestal imaginario de la santa y buena. Pregúntate qué ganas con eso. Te darás cuenta, quizá, que en realidad necesitas una visita urgente al psicólogo para que te guíe en cómo cerrar ciclos tóxicos y vivir sin hijos imaginarios.

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