Publication:

Cosmopolitan (México) - 2021-05-01

Data:

Nunca se termina de aprender (a ser mamá)

WELLNESS

Por MARCELA DE LOS RÍOS

se dice que la maternidad nos da un vuelco total en la vida. Asimilar que hay una personita dentro de nuestro cuerpo, sentir sus primeras patadas, ni se diga el nacimiento, son experiencias que sellan nuestra memoria para siempre; a partir de ahí empieza la faceta de aprender a ser mamá. Ahora, en medio de la pandemia, sin importar la edad de los hijos, ellos nos han enseñado cómo acoplarnos a las circunstancias. Ha sido su primer evento de crisis mundial y es impresionante que –a pesar de todo– tengan un gran poder de adaptación, incluso siendo niños o adolescentes. He de confesar que esta vez me costó más ser mamá que cuando mis hijas nacieron; la sensación fue de sobrevivencia emocional. Cuando estaba embarazada, entre libros, intuición y amigas, sabía lo que podía suceder porque estaba en un proceso natural de nueve meses en los que me preparaba cada día en todos los aspectos: económico, laboral, familiar, etc. Sin embargo, frente a esta situación internacional, tuve que reconstruirme en 12 meses: aprender desde cero una manera de trabajar en casa con herramientas tecnológicas que no tenía ni idea cómo utilizar, incluso, cosas de mi propia casa, pues la persona que me ayudaba con las tareas domésticas decidió irse con su familia (¡ahora ambas estábamos sin trabajo!). “Redireccionando”, así llamé a esta faceta. Hablé con mis hijas y ahora entre las tres gestionamos nuestro hogar; nos organizamos para respetar los tiempos de las universidades de ellas y de mi nuevo negocio digital. Todo esto me llevó a revalorar el momento que pasamos; aunque muy en el fondo sé que si aprendí a ser mamá cuando nacieron, ahora me toca aprender a serlo en momentos emergentes; algo que nunca se nos olvidará a ninguna, aunque la manera como lo afrontamos sea distinta: a ellas les tocó exactamente a una edad que es para estudiar, salir y divertirse como cualquier adolescente; a mí, como una mujer adulta que debió asumir la pérdida de su trabajo y volver a comenzar. El significado de la palabra “resiliencia” mis hijas ya lo conocieron, pese a su corta edad; estoy segura de que las hará unas mujeres con visión porque ahora llevan intuitivamente su backpack emocional para resistir lo que venga. Yo me quedo con un aprendizaje totalmente nuevo para aprovechar las herramientas que tuve que aprender del mundo digital –al cual me resistía–. Hoy estoy feliz de haberlo aprendido; mi visión se extendió a un nuevo panorama y al nacimiento de un negocio que aporta no solo para mí, sino a los demás. Y como mamá, dejo a mis hijas la experiencia de salir adelante y vencer la adversidad.

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