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PSICOLOGÍA

Se trata de estrategias, conscientes o inconscientes, para que la pareja haga algo que no quiere, destruyendo la confianza. ¿Es posible escapar de ellos?

POR ARIADNA PULIDO

¡Salte del juego! Identifica y aprende a alejarte de las dinámicas de poder en la pareja.

Los juegos de poder pueden ser explícitos o sutiles manipulaciones pasivo-agresivas, pero en todos los casos, incrementan la distancia emocional. Si bien las dinámicas de poder son inevitables en cualquier vínculo –sencillamente porque es imposible que ambas partes estén siempre en una situación de igualdad en todos los ámbitos–, los juegos de poder son muy distintos y no sólo pueden prevenirse, sino que eliminarlos de la convivencia suele ser una de las formas más rápidas de mejorar todos los aspectos de la relación.

El objetivo de un juego de poder es obtener control, influencia o superioridad sobre el otro, no necesariamente cubrir una necesidad o un deseo genuino. De hecho, es frecuente ver que las personas renuncian a lo que realmente necesitan (conexión, intimidad, complicidad) con tal de seguir “ganándole” al otro.

¿POR QUÉ SURGEN?

Pueden tener dos causas principales. La primera es cuando uno o ambos integrantes de la pareja son incapaces de entrar en contacto con sus verdaderas necesidades, o no pueden expresarlas por miedo a la vulnerabilidad y al rechazo. Y cuando al fin se atreven a pedir lo que quieren, las personas suelen sorprenderse

al darse cuenta de que sus parejas están más que dispuestas a hacerlas felices cuando reciben una solicitud directa que sí pueden entender. Por ejemplo, Mario y Luisa llegaron a terapia de pareja porque ella amenazó con el divorcio si él no dejaba de desplegar chantajes emocionales cada que Luisa salía con sus amigas o con su mamá. Pronto quedó claro que los chantajes eran un juego de poder de Mario para que su esposa no saliera tanto, pero su necesidad emocional real no era controlar a Luisa, sino sentirse más cercano a ella. Cuando Mario pudo articular y expresar esta necesidad, Luisa fue la primera en agendar más tiempo de calidad con él.

La segunda causa más frecuente es cuando, en efecto, una persona trata de mantener en una posición de desventaja a la otra. Esto se relaciona con estereotipos de género o dinámicas relacionales. Por ejemplo, Genaro y Lupita tienen muchos conflictos porque ella lo hace sentir culpable cuando él no accede a comprarle todo lo que quiere. No lo expresa de manera directa porque sabe que eso la haría parecer como una mujer interesada, pero cuando Genaro la deja gastar de más se muestra muy cariñosa, y se vuelve fría y distante cuando él trata de mesurar el presupuesto. En terapia, descubrimos que este juego de poder surge debido a que Lupita creció con la falsa creencia de que el papel de los hombres es el de ser proveedores de las mujeres, y que el único lenguaje de amor válido son los regalos. Cuando confronté a Lupita con las consecuencias, se dio cuenta de que, aunque frecuentemente tiene éxito y obtiene lo que quiere, su esposo está enfrentando un desgaste y estrés financiero que poco a poco están minando la comunicación y la intimidad, por lo que continuar con esa actitud no es sostenible.

CÓMO IDENTIFICAR SI ESTAMOS EN UNO

Por lo general, se disfrazan a sí mismos de discusiones cotidianas. Sin embargo, suelen ser repetitivos, por lo que la primera señal para identificarlos es cuando tenemos una y otra vez peleas con una estructura y un contenido muy similar que suelen ir escalando en intensidad, ya sea que tengan que ver con dinero, sexo, fidelidad, con la crianza de los niños o dónde pasaremos los domingos en familia. La segunda pista es que casi nunca quedan “impunes”. Puede que uno de los miembros de la pareja

se salga con la suya, pero eso tendrá como resultado un contraataque, que suele aparecer de forma velada o pasivo-agresiva. Dicho de otra manera, si mi pareja me orilla a hacer algo que no quiero, y yo tomo venganza de alguna manera, chantajeándola, haciéndome la víctima o somatizando una enfermedad para arruinar el fin de semana, por ejemplo, estoy en un juego de poder.

Finalmente, la forma más contundente de diferenciar juegos de poder tóxicos de discusiones legítimas es justamente que no nos llevan a estar mejor como pareja; no resuelven conflictos, no nos hacen sentir más tranquilos y definitivamente no fortalecen el vínculo.

LIBERA TU RELACIÓN

El primer paso es la toma de conciencia: reconocer la existencia de estos patrones, la forma en la que ambas partes los alimentan y lo que cada quien gana o pierde al continuarlos es fundamental para eliminarlos.

En segundo lugar, la pareja debe entrar en contacto con sus verdaderas necesidades y aprender a expresarlas directamente. No todos los juegos de poder se resuelven dialogando y pidiendo las cosas por favor, por eso también suele ser necesario que una persona se empodere frente a otra que trata de mantenerla sometida. Quizá la pareja ha normalizado que uno le prohíba salir al otro, le amenace con gritos o le controle económicamente, pero estas actitudes deben eliminarse de tajo para que la parte sometida pueda ganar autonomía y equilibrar la relación por el bien de ambos.

Dejar ir patrones tan arraigados no es sencillo, pero un terapeuta de pareja capacitado puede brindar orientación, herramientas y estrategias para neutralizar los juegos de poder y trabajar en la construcción de una relación más equilibrada y saludable.

Los juegos de poder son repetitivos, escalan en intensidad, provocan contraataques pasivoagresivos y no resuelven ningún conflicto de raíz, sólo los incrementan.

VANIDADES

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2023-09-01T07:00:00.0000000Z

2023-09-01T07:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa