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UN VIAJE SENSORIAL

POR ARIADNA PULIDO

Descubre una experiencia espiritual única y revitalizante en un destino exclusivo rodeado de naturaleza. Todo un regalo para tu alma.

Amenudo, el ajetreo de todos los días nos lleva a vivir en piloto automático. Para reconectar, nada mejor que estimular los sentidos a través de una experiencia relajante con toques de misticismo y bienestar, como la que ofrece Hyatt Zilara Riviera Maya.

Con una arquitectura inspirada en las tradicionales haciendas mexicanas, este resort de lujo todo incluido y sólo para adultos, situado en el Caribe mexicano (a menos de 10 km de Playa del Carmen), alberga una joya: Zen Spa, el corazón del resort. “Un auténtico santuario de relajación”, describe Karla Hegler, Wellness Manager de Hyatt Zilara Riviera Maya. Zen Spa ofrece 10 suites modernas e íntimas donde podrás disfrutar de un amplio menú de tratamientos de alta calidad, varios basados en la ancestral cultura maya. Su masaje Maya, por ejemplo, es una experiencia única. Comienza con una auténtica ceremonia maya con copal para purificar el alma y continúa con una relajante sesión de masaje con piedras calientes. ¿Te gustaría consentirte aún más? ¿Qué tal revitalizar tu piel con una envoltura corporal de cacao, seguida de un ritual con hierbas ancestrales y, para culminar, un masaje con rebozo mexicano que alivie la tensión acumulada? Además, Zen Spa de Hyatt Zilara Riviera Maya cuenta con una sala de vapor, sauna, tinas de hidromasaje y un circuito de hidroterapia que te permite relajarte mientras contemplas la puesta del sol, arrullado por el sonido del agua que cae. Y no puedes perderte el taller de hierbas mexicanas, donde podrás diseñar tu propio aceite corporal.

“En Zen Spa generamos un entorno de sanación que combina elementos como el agua, la naturaleza y el cuidado personal para lograr un espacio de transformación y exploración sensorial”, explica Karla Hegler. Además, los huéspedes pueden disfrutar de otras experiencias wellness como el yoga acuático y una oferta gastronómica saludable en sus restaurantes, donde encontrarán opciones vegetarianas, veganas, keto, sin gluten y más. “Alternativas esenciales cuando se busca un estilo de vida sano”, asegura Karla Hegler. ¿Qué más se puede pedir? ●

LCasi en todas las parejas existen una o dos discusiones recurrentes que parecen imposibles de solucionar, ¿por qué ocurre y cómo abordarlas mejor? as parejas suelen pelear por muchas cosas: fidelidad, orden, dinero, sexo, crianza de los hijos, puntualidad, tiempo de calidad, atención, relaciones con la familia... Es curioso, pero muchas veces, el contenido de nuestras peores discusiones ni siquiera parece tan importante. ¿De verdad vamos a dejar que se nos arruine todo el fin de semana porque nuestra pareja llegó media hora tarde?, ¿en serio es tan grave que le guste comer en casa de su mamá todos los domingos?, ¿es un pecado imperdonable darle “me gusta” a la foto de un excompañero de la universidad? Claro que no, el problema no suele ser el hecho en sí mismo, sino el enorme y doloroso significado que hay detrás.

Muchas personas creen que el principal problema en las relaciones es la falta de comunicación. Sin embargo, por mucho que nos comuniquemos, si no entendemos los significados y las necesidades de orden superior que hay detrás de cada situación conflictiva, lo único que sucederá es que terminaremos atrapados en peleas eternas y desgastantes en las que ninguno logra hacerse entender, ni mucho menos llegar a un acuerdo.

En toda pelea podemos distinguir tres niveles: el contenido (por ejemplo, “estamos peleando porque gastaste demasiado dinero”), la categoría (dinero) y la necesidad primaria de cada quien, que puede ser distinta incluso en peleas con un contenido y una categoría idénticas. Por lo general, cuando discutimos, somos muy

conscientes del contenido de la discusión y frecuentemente ocurre que quien está recibiendo el reclamo le resta importancia al hecho, y en contraataque el otro hace extensiva esa pelea a toda la categoría, ante lo cual el primero se siente sometido a una acusación injusta. Como cuando nos molesta que nuestra pareja gastó demasiado dinero y terminamos reclamándole que siempre usa recursos financieros, lo cual no necesariamente es cierto. Esto en la práctica suele verse más o menos así:

Amor, ¿por qué hay un cargo de $3,000 en la tarjeta?

El fin de semana pasado que fui a cenar con los compañeros de trabajo, yo invité.

¿Cómo se te ocurre hacer eso? Estás viendo que este mes nos toca pagar lo del carro.

No es para tanto, el próximo mes nos recuperamos.

Es que siempre es lo mismo contigo. Nunca piensas que tenemos otros gastos.

¿Cómo me dices eso? ¡Si me la paso trabajando y me limito mucho para que no falte nada en casa!

En este punto tenemos dos personas enojadas, frustradas y que no desean hacer equipo contra el problema, sino atacarse una a la otra o cerrarse del todo a la comunicación para evitar más ataques. Probablemente, esta pareja despertará al día siguiente sin muchas ganas de pelear y dispuesta a hacer una tregua, pero una situación similar volverá a aparecer en poco tiempo, el ciclo se repetirá y la frustración se va a acumular.

PODER, CONFIANZA Y RECONOCIMIENTO

Llevo años como terapeuta de parejas y, detrás de todos los contenidos y categorías específicas de peleas que he escuchado en el consultorio, y que son prácticamente infinitos, siempre hay dos personas haciéndose alguna de estas preguntas: ¿Por qué no me ayudas a confiar en ti? ¿Por qué no confías en mí? ¿Por qué me quieres controlar? ¿Por qué no me das más poder? ¿Por qué sólo miras lo que hago mal? ¿Por qué no te esfuerzas más?

Estos cuestionamientos entran en el territorio de tres necesidades básicas que cualquier ser humano requiere para vincularse afectivamente: confianza, poder y reconocimiento, y descubrir cuál es la pregunta esencial que cada miembro de la pareja se está haciendo en una discusión recurrente es uno de los modos más efectivos de salir de la trampa del contenido. Imaginemos la discusión del ejemplo anterior, pero con dos personas capaces de acceder a su verdadera necesidad de fondo y comunicarla sin invalidar la necesidad del otro:

Amor, ¿por qué hay un cargo de $3000 en la tarjeta?

El fin de semana pasado que fui a cenar con los compañeros de trabajo, yo invité.

Cuando haces este tipo de cosas, siento que no puedo confiar en que vas a ser un buen proveedor para la familia.

Entiendo cómo te sientes, pero cuando revisas cada peso que gasto, yo siento que sólo te enfocas en lo que hago mal y no notas que casi siempre nos alcanza el dinero.

Entiendo, y reconozco todo tu esfuerzo. Pero como mi papá siempre gastaba en tonterías y nunca alcanzaba en la casa, ese tipo de cosas detonan una respuesta emocional intensa en mí.

Las peleas relacionadas con el cuidado, la atención, los detalles y el cariño también entran en la categoría de reconocimiento y pueden traducirse como: ¿Por qué no te esfuerzas más en hacerme sentir que soy importante para ti?

En este segundo panorama, tenemos a dos personas que ya entendieron la necesidad básica detrás del contenido y la categoría de la pelea, y que están en condiciones de negociar y trabajar en equipo, en lugar de tener una discusión eterna. En este caso, ambos discutían por dinero, pero en realidad uno estaba luchando por confianza y otro por reconocimiento. Esta es sólo una guía que puede ayudarte a romper la “visión de túnel” en tus conflictos de pareja. Pero recuerda que un terapeuta profesional también puede enseñarles a tener discusiones más sanas y edificantes.

ARIADNA PULIDO

Cuando nuestra pregunta esencial en una discusión es ¿por qué no me das más poder sobre ti?, es necesario cuestionarnos si es un poder que realmente nos corresponde tomar, o si responde a expectativas sociales relacionadas con el dinero o el género.

HYATT ZILARA RIVIERA MAYA

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2023-11-01T07:00:00.0000000Z

2023-11-01T07:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa