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PORTADA: ALFONSO HERRERA, UN NO GALÁN EN EL CINE

Almudena Barragán

Su trayectoria, sólida y ascendente, ha demostrado que ALFONSO HERRERA no es un actor de decisiones previsibles. Con 40 años recién cumplidos y próximo a su participación en Rebel Moon, bajo la dirección de Zack Snyder, aquí un retrato del “Poncho” modelo 2023

SUENA EL TIMBRE Y ALFONSO HERRERA ABRE LA PUERTA. Con gesto amable y una gran sonrisa da la bienvenida a su casa en la Ciudad de México. Es una tarde lluviosa de finales de julio y de fondo suena una música que invita a relajarse después de una jornada de mucho trabajo. Herrera, de 39 años, decide sentarse a hablar en la mesa de la cocina, el lugar de la casa donde suceden las mejores conversaciones. “Paso mucho tiempo aquí”, dice el actor señalando la mesa de madera con cuatro sillas. Entre las paredes de cemento y cristal puede observarse un brincolín en el jardín, una portería de fútbol y dos hamacas que se mueven despacio con el viento. El oasis del actor es un espacio con pocos muebles y mucha luz, pensado para que sus hijos jueguen y sean felices. La entrevista se realiza días después de la sesión de fotos para este número de Esquire. Lejos de los focos y la ropa de diseñador, Poncho, como le dicen sus amigos, viste una sudadera verde, pants negros y tenis. Hace unos meses su cara empapeló los cines de todo el país con la película ¡Que Viva México!, del famoso director Luis Estrada, y acaba de rodar en Argentina Tesis sobre una domesticación, junto a Camila Sosa Villada, bajo las órdenes de Javier Van de Couter. También ha visitado Ucrania en un viaje con ACNUR, la oficina de Naciones Unidas para los Refugiados, de la cual es Embajador de buena voluntad. Proyecto a proyecto, ha consolidado su carrera como actor dentro y fuera de México, y se ha ganado el respeto de una industria que trató de encasillarle como el último grito adolescente después de su primer éxito en 2002, Amarte duele. Luego vendría Rebelde, una de las series más vistas de todos los tiempos en Latinoamérica. Hasta la fecha, Herrera conserva entre sus más de cuatro millones de seguidores en Instagram a muchos de los fans que se enamoraron de él hace 20 años y que de manera fiel lo han acompañado durante todo este tiempo. Es un tipo versátil e inteligente que ha sabido formarse para sacar partido a sus dotes interpretativas tanto en el drama como en la comedia. Así lo demuestra su papel en las series Sense 8, de las hermanas Wachowski, y después en Ozark, de Bill Dubuque y Mark Williams. Este 22 de diciembre estrenará en Netflix Rebel Moon, su primera película de ciencia ficción, dirigida por el aclamado Zack Snyder, director de 300 o las últimas de superhéroes como La Liga de la justicia o Batman vs. Superman, donde compartirá créditos con actores como Michiel Huisman, Cary Elwes y Corey Stoll. Es prudente a la hora de responder, un poco tímido, aunque cuando se suelta es risueño y divertido.

ESQUIRE Háblanos de tus próximos proyectos. ¿Cómo fue rodar en Argentina Tesis sobre una domesticación?

ALFONSO HERERRA Es la historia de un abogado que se enamora de una chica trans y deciden tener familia. Me emocionó mucho porque está basado en un libro de Camila Sosa Villada, y ella misma actúa y ha hecho la adaptación del guion. Como el nombre lo indica, es una tesis acerca de lo que significan las relaciones, el amor, vivir en pareja, tener un hijo y cómo la llegada de ese hijo puede modificar su funcionamiento, y cómo –a veces– el hecho de estar en pareja no solamente implica amor. Hay algo más que se requiere y que el espectador tendrá que deducir. Después de que terminé de rodar El baile de los 41, David Pablos, el director, me regaló el libro Las malas, de Camila. Yo no la conocía y ha sido una de las cosas más interesantes, mágicas y alucinantes que he leído en los últimos cinco años. Fue como una serendipia. Pensé en que, de alguna manera, todo está conectado, así que cuando me llegó el proyecto, acepté de inmediato.

ESQ. ¿Cómo ha sido grabar con Zack Snyder una película completamente distinta a lo que has hecho hasta ahora?

A. H. Interesantísimo, porque tienes que echar a volar tu imaginación. La mayoría de la película la grabamos con un fondo verde. En la primera escena que tuve con Zack me dijo: “Bienvenido, Alfonso. Vas a bajar de la rampa y, entonces, aterrizarán 300 naves. Vas a tener que darle la orden a 100.000 soldados”. Es como jugar cuando eras chiquito. Para mí, Rebel Moon es una historia del espacio que toma muchos ejemplos de la historia universal: de la Segunda Guerra Mundial, de los éxodos de ciertas culturas, del bien contra el mal, de la luz contra la oscuridad… El propio Zack lo dice, se inspira a la vez en Los siete samuráis, de Kurosawa, y en La guerra de las galaxias.

ESQ. Si tuvieras un superpoder, ¿cuál sería?

A. H. Cuando era niño, soñaba mucho con volar. Ahora sueño con no pagar impuestos (risas). Esto no es cierto, estoy bromeando, claro.

ESQ. ¿Cómo ha ido la resaca de tu última película, ¡Que Viva México!?

A. H. Pues ha sido una experiencia interesantísima, porque Luis (Estrada) nunca deja títere con cabeza y sus películas jamás pasan inadvertidas. Mucha gente se me ha acercado para comentarla y se entusiasmaron mucho con los personajes. Para mí, fue muy interesante ver la reacción del público y lo que generó en ciertas esferas políticas y de la cultura. Trabajar con él fue un honor y siempre que Luis me hable para un nuevo proyecto voy a estar ahí, porque lo admiro mucho. Me gusta como director, me gusta cómo lleva el set y es uno de los directores de la vieja escuela… bueno, no pongas “vieja escuela” que me va a matar (risas). Pero sí, es un director que se mantiene vigente y sus películas las puedes seguir viendo después de los años. Tiene una experiencia que va más allá de hacer una película.

ESQ. ¿En cuáles otros proyectos te gustaría implicarte? Tus compromisos no han parado de crecer entre México, Estados Unidos y otros países…

A. H. Me gustaría mucho continuar con el podcast que hice de Batman o por lo menos encontrar una historia que sea lo suficientemente interesante para explorar la voz. Y también me encantaría regresar al teatro, aunque de momento no hay ningún proyecto a la vista.

ESQ. Cuando te avala una carrera tan sólida ¿tienes más libertad para reconocer que hay personajes que ahora no harías porque salieron mal o porque hay cosas que hubieras hecho diferente?

A. H. Es que nada sale mal. Aunque algo no haya sido tan visto, algo te deja. Siempre aprendo de todos los proyectos en los que participo. Hay cosas que veo en el pasado que quizá pude hacer de otra forma, pero eso es una alerta de evolución y eso también te lo da la experiencia. Para mí, el verdadero éxito es pasártela bien en el trabajo. En casi todos los proyectos en los que he estado, he tenido directores empáticos, he compartido con compañeros amables y me la he pasado bien.

ESQ. ¿Cómo consigues que el éxito y la fama no se te suban a la cabeza? Podrías hacerlo, si quisieras…

A. H. Creo que si ya en 22 años lo logré más o menos, lo puedo manejar. Digamos que ya la libré. Pero, sobre todo, siento que tiene que ver con los valores que me inculcaron tanto mi madre como mi padre. Cuando regresaba a mi casa de gira o de grabar, con 18 o 19 años de edad me decían: “No, no, no… estás bien pendejo. Tú vas y tiendes tu cama, y tienes tus responsabilidades en casa”. Así que la fama se quedaba en la puerta de mi casa y allí era uno más.

ESQ. De no haber sido actor ¿qué hubieras hecho con tu vida? A. H. Yo iba a estudiar aviación. Después de terminar la escuela en Guadalajara, me fui a vivir a la Ciudad de México para después irme a estudiar a San Antonio (Texas), porque allá había una escuela de aviación y me gustaba la carrera de piloto comercial. Pero se atravesó lo de la interpretación y ya no sucedió lo de ser piloto. Desde que tengo uso de razón, me la he pasado en los aeropuertos. Volaba continuamente entre México y Guadalajara para visitar a mi padre y a mi madre, así que el aeropuerto se convirtió en un lugar de mucha emoción, porque significaba ver a un ser querido o vivir una despedida muy profunda. A la vez, era un sitio muy interesante, donde podías encontrar de todo, como una pequeña ciudad. Una pequeña torre de Babel donde coincide gente del mundo que quizá no se vuelva a ver, pero que de alguna manera conviven ahí dentro. Me recuerda a la película de Tom Hanks, La terminal. En ella, un ciudadano de cierto país en guerra se queda atrapado en un aeropuerto y tiene que pasar ahí un buen tiempo. Ahora, por ejemplo, aterrizar en Ciudad de México significa ver a mis hijos. El significado de las cosas va cambiando, pero el amor se mantiene.

ESQ. Quiero que hablemos de fútbol, porque sé que te gusta mucho. Como aficionado ¿qué sucede en la Liga mexicana, qué le sucede a la Selección?

A. H. Tengo que decir que me fascina el fútbol. Le voy al Barcelona, al Manchester y de México, a Los Pumas. Yo culpo a mi padre, porque él me llevaba de niño a ver los partidos de Pumas a Ciudad Universitaria y sí se sufre mucho. [El equipo de la Unam lleva casi 12 años sin ganar la Liga]. Creo que los problemas del fútbol mexicano tienen que ver con generar un balance entre crear cantera y hacer negocio. También tiene que ver con la presión que ejercemos como afición y con la mentalidad. El mayor logro que tenemos es una Copa Confederaciones, que es bastante loable, se ganó en el 99 contra Brasil. Pero ahora nos merecemos la Selección que tenemos por cómo se concibe el negocio del fútbol. La Liga mexicana es bastante bien pagada, pero –a veces– se paga tan bien que muchos jugadores prefieren quedarse en la banca. Se ha priorizado tanto el tema del negocio que ahí están los resultados. La MLS (la Major League Soccer en

¿CUÁL ES LA CLAVE PARA NO ENCASILLARSE? “ARRIESGARSE EN TODOS LOS SENTIDOS y no buscar el camino fácil. ARRIESGARSE A NO BUSCAR EL CHEQUE, A TOMAR UN PROYECTO y trabajarlo. BUSCAR APOYO, BUSCAR AYUDA PARA PODERLO INTERPRETAR. Cuando uno se arriesga, AHÍ ESTÁ EL CAMINO”

“NO ME PERCIBO COMO UN GALÁN. Me percibo como ALGUIEN QUE TRABAJA y he aprendido A VERLO DE ESA FORMA porque, si no, SE PIERDE UN POCO LA BRÚJULA... Me pude haber quedado solo en la forma... PERO, PROBABLEMENTE, MI CARRERA habría durado 12 años”

Estados Unidos) se está empezando a convertir en un espacio más interesante para jugar.

ESQ. Saltemos de un negocio a otro. ¿Cómo ves la industria del cine en México?

A. H. La situación es compleja por la coyuntura en la que nos encontramos. También por un adormecimiento después de la pandemia, poco a poco la gente está volviendo a ir a las salas de cine. Eso es increíble. Realmente creo que lo que le hace falta a la industria es apoyo y esperemos que ocurra pronto. Nadie conoce mejor que nosotros nuestras historias para contarlas.

ESQ. ¿Cómo sobrellevas la imagen de galán de cine mezclada con la imagen de hombre moderno?

A. H. Lo primero es que no me percibo como un galán. Me percibo como alguien que trabaja y he aprendido a verlo de esa forma porque, si no, se pierde un poco la brújula. Hace muchos años que me pude haber quedado solo en la forma, en el físico, pero eso tiene una temporalidad y, probablemente, mi carrera hubiera durado 12 años. Después, seguro llegaba un chico más joven, con otra forma diferente, y mi carrera hubiera llegado a su fin. Sería absurdo enfocarme solamente en la forma. Yo quiero trabajar en esto el resto de mi vida.

ESQ. ¿Crees que están cambiando las características de los personajes masculinos en el cine?

A. H. Creo que estamos cambiando la idea de cómo tiene que ser un hombre en pantalla. Es increíble que se empiece a deconstruir esa imagen y me gusta ser parte de eso. Me gusta poder contar nuevas historias y representar personajes nuevos para las siguientes generaciones. Como, por ejemplo, los papeles que hice en la serie Sense 8 o en la película El baile de los 41. Salirnos de la forma y explorar otras posibilidades que también son válidas, hermosas y multicolores, me parece fantástico. Pero lo que me parece aún mejor es que lo normalicemos y que ya no tengamos que subrayar o resaltar que he interpretado a personajes homosexuales o de la comunidad LGBTQ+.

ESQ. Al cierre de esta edición estás a punto de entrar en la cuarta década de vida. ¿La crisis de los 40 existe o es un mito?

A. H. (risas) El otro día me lo recordaba mi papá, que tiene 75 años y pues, es verdad que el número te hace valorar que no estás tan joven, te hace valorar que la rodilla izquierda ya no da como antes. Por supuesto, pienso en seguir trabajando y me gusta sentir el paso del tiempo, porque los papeles se vuelven más ricos, más complejos. Pero sí me hace pensar en la energía que voy a tener para seguir jugando con mis hijos, para saltar en el brincolín y hacer todo lo que ellos quieran. También lo asocio con cuidar mi salud y tratar de sentirme bien, porque –por ejemplo– una cruda ahorita ya no te dura un día, dura tres.

ESQ. ¿Qué consejo de vida les darías a tus hijos?

A. H. Que sean felices, que hagan lo que les guste, que no pierdan el tiempo pensando en el pasado y que se quieran, que se respeten. Cuando uno está bien, las cosas salen bien. Cuando uno se siente contento con lo que hace, las cosas salen bien.

ESQ. Hablemos de un tema que te apasiona: tu trabajo como embajador de buena voluntad para la ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados). ¿Qué aprendiste con tu última visita a Ucrania con ellos?

A. H. Regresé tremendamente sensibilizado y conmovido por la labor que hace ACNUR. Vi en lo que se traduce la lana: casas, alimentos, apoyo legal, transportación... La energía del dinero es muy poderosa y bien encaminada puede generar una transformación importante en la gente. Cuando regresas, valoras más las cosas cotidianas. La gran labor que hacen en Ucrania, Eslovaquia y Polonia, y la colaboración que hay entre ellos es algo que admiro mucho, debemos visibilizarla.

ESQ. ¿Qué consejo le da el Alfonso de 39 años al Alfonso de 19 años, cuando iba empezando?

A. H. Lee tus contratos, consigue un abogado de entretenimiento y revísalo todo. La industria del entretenimiento cuenta historias de liderazgo, de superación y, sin embargo, a veces esa industria no es el ejemplo de lo que cuenta. Historias que explican que si haces las cosas bien, todo te saldrá bien, pero luego ves cómo se genera el tejemaneje en ciertos lugares, en ciertos espacios, y no es para enorgullecerse. Lo ideal sería que existiera ética, respeto y empatía en la forma en cómo se concibe la industria, pero como a veces no pasa, está bien contar con un buen abogado.

ESQ. ¿Qué música te gusta?

A. H. Pues depende. Ahorita me gusta escuchar hip hop cuando entreno y encontré un soundtrack de Ennio Morricone con Yo-Yo Ma, que ahora mismo está sonando. También escucho mucha salsa. En la pandemia, la salsa me salvó la vida, porque estaba en Atlanta y, por protocolo de seguridad, pasaba mucho tiempo encerrado. Iba de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, y me salvó escuchar en aquella época a Héctor Lavoe, Grupo Niche, Los Adolescentes, Willie Colón, Rubén Blades, Omara Portuondo o Ibrahim Ferrer.

ESQ. ¿Alguna serie o película que me recomiendes entre lo que hayas visto recientemente?

A. H. Acabo de ver La narcosatánica, en HBO, y me gustó el chisme, está buenísima. También he empezado con “la mataviejitas” [La dama del silencio], en Netflix, y hace poco fui al cine a ver Oppenheimer, y me gustó mucho.

ESQ. La pregunta a la cual todas y todos tus fans están esperando una respuesta. ¿Hay chance de que aparezcas en el tour de RBD?

A. H. No, porque estoy muy contento con lo que hago ahorita, pero seguro les irá increíble. Digo, ya les va increíble y lo disfrutarán muchísimo. Les deseo lo mejor. La última vez que nos vimos, creo que fue en 2019, recordamos tantas anécdotas y tantas cosas que vivimos juntos que fue muy bonito. Estábamos jóvenes, descubriendo nuestro lugar en el mundo, vivimos cosas muy fuertes y cosas muy potentes que nunca se olvidan.

La última pregunta sobrevuela la mesa. ¿Cuál es la clave para no encasillarse? Alfonso Herrera levanta un poco las cejas y mueve los ojos hacia un lado, como pensando qué decir. 22 años de carrera le han demostrado que la fórmula está en trabajar y en atreverse con lo que venga. Sin pena, pero con humildad. Aprendiendo, escuchando y tratando de ser un “no galán” de ojos verdosos que prefiere ser valorado por su esfuerzo aunque sea uno de los rostros más deseados del cine mexicano. “Arriesgarse”, responde. “Arriesgarse en todos los sentidos y no buscar el camino fácil. Arriesgarse a no buscar el cheque, a tomar un proyecto y trabajarlo, buscar apoyo, buscar ayuda para poderlo interpretar. Cuando uno se arriesga, ahí está el camino”.

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