Hazlo con terapia de frecuencia

¿Buscas una nueva forma de alcanzar tu máximo potencial físico, emocional y espiritual mientras te sientes más saludable? Sigue leyendo, porque en Cosmo encontramos una terapia que, literalmente, hará que tu vida esté llena de good vibes.

2023-09-01T07:00:00.0000000Z

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Editorial Televisa

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WELLNESS

Para las buenas vibras La primera vez que Ana acudió a una sesión de terapia de frecuencia no entendía cómo, y sin hacer nada, salía sintiéndose mejor, con más energía y actitud positiva. Se trataba de medicina cuántica o energética. Hoy, luego de seis meses de probarla, puede decir que esa frase tan repetida de forma cotidiana (“tienes buena vibra”), en realidad existe. Ella ha logrado ponerse en sincronía y vibrar alto, es decir, sentirse plena y tranquila, y también ha aliviado su fibromialgia. ¿Te interesa descubrir cómo lo consiguió? QUÉ BONITO VIBRAS Empezaré por explicar qué es dicha frecuencia con la que trabaja la terapia que Ana experimentó. Para el doctor Hernán Cisneros, experto en IMF (frecuencia de microcorrientes individuales, en inglés), se define como el ritmo y número de veces que se produce un impulso eléctrico en todo: “Nosotros, los objetos, las plantas... todo es información y tiene un campo de frecuencia específico en el cual vibra”, señala. En este sentido, la terapia de frecuencia mide ese nivel de vibración, localiza la alteración y ayuda a ponerla en equilibrio: a tener “buena vibra”, o vibrar alto. ¡Evidentemente! En la cotidianidad, muchas veces es difícil vibrar alto por la serie de situaciones por las que pasamos. “Por ejemplo, cuando meditamos, estamos concentrados en nuestra respiración y pensamientos, y eso nos lleva a una vibración alta”, explica el doctor Cisneros, quien continúa: “Pero si estamos en un evento tenso y nos enganchamos a él, entonces ya no vibraremos bonito. Si quisiera mantener mi vibración alta, entonces debería buscarla con base en virtudes espirituales, como la paciencia, el perdón o la bondad; todas esas cualidades te hacen vibrar alto”, añade el experto. PARA CUANDO NO... En la actualidad existen varios aparatos que ayudan a las personas a regular su frecuencia. Uno de ellos es el Healy, que consiste en enviar una corriente o microcorriente de frecuencia sobre la zona que presenta esa baja vibración o se desea curar. “Esto se realiza con el fin de aumentar y ajustar esa energía en la persona hasta llevarla a sanar”, afirma Alicia Conde, doctora y capacitadora del Grupo Healy Latam Luz. La medicina de frecuencia es una terapia no invasiva, no farmacológica e indolora; puede aplicarse en cualquier persona, sin importar su edad ni afectación. “Claro, debe considerarse que cada quien es diferente y con reservas de energía vital distintas, de ahí que cada terapia sea individual y con resultados muy variados. Por eso es posible que alguien se sienta mejor en una semana, el mismo día o en un mes”, asegura la doctora. CONTÁGIATE DE LO BUENO “Cuando comprendemos que todos somos energía y que todo está vibrando y tiene una resonancia, entonces las situaciones adversas empiezan a cambiar y, por ende, nuestras afecciones de salud. ¿Por qué? Es tan sencillo como el funcionamiento de nuestras neuronas espejo: cuando bostezas y estás cerca de alguien, esa persona se contagia y también quiere bostezar; o cuando vas por la calle y le sonríes a alguien, esa vibración –que es buena– provoca que la otra persona también sonría. Con tu frecuencia hiciste que esa persona se sintiera bien, la contagiaste de esa vibración alta”, me comenta el doctor Cisneros. Esto me recuerda a aquella frase de cuando llegamos a algún lugar o estamos en una reunión y comenzamos a conocer a nuevas personas y, por alguna razón, alguien dice: “Tal persona no me late, no tiene buena vibra”. Por supuesto, en tal situación el reto es no contagiarnos ni cerrarnos, sino tratar de abrirnos para que todo en ese instante se sienta bien y en conjunto vibremos alto. “Es como cuando escuchas malas noticias en la televisión y te conectas de inmediato con esa mala vibra en lugar de empezar a fluir y tomar consciencia; es decir, pensar que eso también pasará y permitir que mi vibración fluya, sin resistencia. Este es un método para cambiar la frecuencia o vibración”, asegura la doctora Alicia Conde. Ana entendió que para vibrar de alguna manera o vibrar alto tenía que comprender que ella (y todos) era el resultado de la información que la conforma, así que descifró que cumplía con ciertos patrones o personalidad ante los demás y esa información impedía su sanación. “Cada vez que iba a mis terapias salía sintiéndome feliz. Empecé a despreocuparme y disfrutar de la vida, dejé de tener miedo y la energía y vibración en mi cuerpo cambió. El dolor de mi enfermedad casi ha desaparecido”, confesó.

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